Hace unos días aparecía en las noticias un artículo sobre el desalojo de trenes en Pacífico y la restricción de circulaciones en Vallecas, especialmente en horas punta, para incrementar las frecuencias entre Pacífico y Plaza de Castilla.
Este hecho confirmado por Metro de Madrid, supone una marginación patente hacia los vallecanos, ya que solamente se producen restricciones de este tipo en Metro-Sur, Metro-Norte, y las ampliaciones de Vicálvaro-Rivas-Arganda, la del Pinar de Chamartín y la de Villaverde.
Por si solo este hecho supone una marginación para todos los ciudadanos que reciben un servicio con menos frecuencias, pero en el caso de las 12 estaciones del tramo Puente de Vallecas-Valdecarros, este hecho es especialmente grave.
En comparación con las otras zonas de circulación restringida, se trata de un tramo situado a solo 7 paradas de Sol, el equivalente al tramo Alvarado-Plaza de Castilla, en el borde de la M-30 y sobre todo con paradas que tienen un tráfico consolidado, ya que en su mayoría no son nuevas ampliaciones como en el resto de tramos con restricciones, Puente de Vallecas se inauguró en 1923, Nueva Numancia y Portazgo en 1962, Buenos Aires, Alto del Arenal y Miguel Hernández en 1994, Sierra de Guadalupe, Villa de Vallecas y Congosto en 1999 y La Gavia, Las Suertes y Valdecarros en 2007.
Estas restricciones provocan que en plena hora punta matinal puedan tardar los metros hasta 7 minutos, circulando vagones abarrotados (es la única línea de metro existente en dos distritos con casi medio millón de habitantes), en los que es casi imposible la entrada, en las últimas paradas anteriores a Pacífico.
Además el servicio de Metro presenta otras disfunciones que se corrigen justo al llegar a Pacífico (cobertura de móviles, megafonía de las paradas en muchos metros, carteles informativos, etc.) que denotan una ausencia de mantenimiento y de servicios en las estaciones e infraestructuras situadas en Vallecas.
No sabemos si el estrato social de nuestro barrio o la orientación del voto vallecano tendrá influencia en esta marginación por parte de la Comunidad de Madrid y de Esperanza Aguirre, en definitva. Aunque parece que lo han olvidado, hay que recordar a los gestores de estas políticas que Metro de Madrid también está pagado con el dinero de los vallecanos.
Ante esta pésima calidad de nuestra única línea de metro puede que solo nos quede soñar con que nos pongan un servicio de Ferrys en un utópico puerto de mar.
